Receptores de la insulina

Para que las células puedan utilizar la glucosa para producir la energía necesaria para la vida, deben cumplirse dos condiciones: la presencia de insulina y la de receptores ("puertas") celulares que permitan su entrada en la célula. Los receptores de insulina se hallan en la superficie celular y permiten su unión con la insulina de la sangre. Estos receptores se encuentran en casi todas las células de los mamíferos: en el hígado (hepatocitos), los músculos, la grasa (adipocitos), las células sanguíneas circulantes (eritrocitos), las cerebrales y las gonadales. El número de receptores varía desde los 40 por célula en los eritrocitos hasta los 300.000 en los adipocitos y los hepatocitos. Al unirse a la insulina, los receptores "forman un todo con ella" y entran en la célula. Es entonces cuando la célula puede tomar la glucosa de la sangre y usarla para energía. Después de esto, el receptor puede desintegrarse o regresar a la superficie celular.

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